Sí, es verdad, mucha calor, pero no sólo calor climático, sino también calor humano de amigos que se juntan de perol cordobés. Incluso en junio. Las ganas pueden con todo.
Pilar, el Luna, Frasqui y yo, fuimos los últimos en llegar. La Peque no pudo asistir porque tenía ensayo de una obra de teatro que se estrenaría en Antequera esa misma tarde. Pero llegamos a la propia, como se dice en mi pueblo, esto es, a mesa puesta. Es que veníamos de fuera y, encima, un conjuro desconocido nos dejó sin internet en los móviles, a ver cómo encontramos ahora la casa de Manolo y de Clara. Recogimos a Frasqui de su casa y él nos condujo.
En las mesas corridas a la sombra de parras y limoneros y con los aperitivos a punto, fuimos saludando y abrazando a todo quisque (de quisque, quaeque, quodque, que se note que somos de latín). Un hombre fornido se me echó encima con un abrazo apretado sin saber yo de quién se trataba. Era Manolo Ruiz Bergillos, de Encinas Reales, de la terna compuesta por él mismo, Pepín y un tal Prieto en aquel curso del 63. Imposible reconocerlo, sólo lo traté durante un curso, además de que se ha aplicado muy bien en incrementar con el tiempo y las ganas sus reservas energéticas. Ya me dejó caer los muchos achaques médicos que padece, pero no los aparenta, porque, como decía mi padre, el que come está pa tó. Pero niño, no te pases con las bromas, que el gachó ha sido policía nacional y sabe dar leña.
Saludados y besuqueados todos los asistentes, busqué con la mirada a los ausentes. Me enteré de que Andrés Osado andaba fastidiado con un herpes oftálmico, vaya putada; que Manolo Vida tenía compromisos pastorales, o que Rafa Vilas estaba comprometido en otro evento en Priego. No me enteré del motivo de la ausencia de Manolo Tenor.
Más que comer, lo que me apetecía era un buen refrescón en la piscina, pero era yo el único que había echado mi cesta con toalla y bañador (mi Peque, que está en todo) y me dio corte bañarme yo solo con este cuerpo escombro tan flacucho que me he agenciado por parte viejo.
Manolo Ruiz Nieto y Clara, más que anfitriones, eran los aguaores del evento, no daban abasto repartiendo líquidos elementos fresquitos, cervezas, jarras de "Valgas" y otras de agua clara. "Manolo, yo sólo agua pa las pastillas". Y apurados los entremeses -solamente quedaron en las mesas algunas rodajas de caña de lomo con los bordes revenidos por la calor-, agradecimos lo indecible una ligera brisa que se levantó y que no sólo nos alivió la calentura, sino que, además, alentó nuestro apetito con el aroma marinero de la paella de mariscos que don Pedro Antonio nos estaba ultimando. Y ahí, mujeres y hombres acarreando un arroz que quemaba el culo de los platos, pero que luego, atemperado, nos supo a gloria. ¡Hay que ver qué buenos apetitos gastamos todos! Levanto la cabeza de mi plato y todo el mundo aplicado al arroz. Pepín se ha levantado para decirle algo a Martínez Rangel, algo alicaído por tanta calor. Me acordé de nuestro Bronco, con lo que él disfruta del buen yantar... ¡Y en qué estado de buena forma está nuestro pater don Pedro...! Un chaval.
No os digo nada de los postres... Antonio Luna y Pilar nos deleitaron con unas cerezas insuperables, ecológicas, de los cerezos de su jardín. Una auténtica delicia campestre. Y, bueno... Yo me arriesgué preparando unas torrijas caramelizadas, era la segunda vez que las hacía, pero resultaron de rechupete. Tuve que dejarles la receta a las mujeres y todo.
Luego llegó la hora del bautismo de los nuevos vicarianos. Francisco Sánchez y servidor fuimos los oficiantes. Le dimos nuestra bendición a Frasqui, a Ruiz Bergillos y a Antonio Caballero.
¡Mujeres! ¿Qué sería de nosotros sin ellas...? Mires por donde mires, nos sacan distancia. Mientras nosotros, machos ibéricos, sudábamos la gota gorda con los cafelitos y las infusiones de sobremesa en el jardín a pecho descubierto, ellas se las apañaron y a la chita callando se colaron en el salón de la casa a chismorrear tan ricas y fresquitas. Hasta que alguien dio el aviso y ya acudimos en manada. Tere, Mari, Carmina, Pilar, Isabel, Clara, Elena de Ucrania... ¡Qué primores...! Permitidme que me detenga un instante en Isabel. Aun agotada por su enfermedad, no se pierde una. Un monumento a la fidelidad. Algunos no sabíamos que en sus tiempos fértiles y productivos fue una excelente pintora autodidacta. Paco nos enseñó en su móvil unos cuadros fantásticos pintados por ella. Pero dejémosla tranquila, ahora que ha pillado un buen sofá y está descabezando su siesta.
Ruiz Bergillos saca el tema del Carpe Diem, que sólo existe el presente. Lo discutimos. Algunos de nosotros no estamos de acuerdo. El pasado y el futuro condicionan nuestro presente, eso creo yo. Rafa Raya y Elena apuestan por el Carpe Diem. Les digo que si sólo viven el presente ¿por qué han sacado ya los billetes de avión para ir a Ucrania dentro de tres meses? En esto que don Pedro Antonio, queriendo intervenir, da un traspié y se desloma en medio del salón. Está fuerte el tío, ni un rasguño, sólo el susto. Y nos saca el tema de las inmatriculaciones de la Iglesia. Ahí estamos todos de acuerdo, pero creo que Antonio Caballero se ha quedado fuera y no se ha enterado. Pero seguro que también condena este atropello. Nos cuenta don Pedro Antonio que en los tiempos de Cirarda él era el Administrador General de Capellanías, cosa que, al parecer, consistía en gestionar las escasos bienes inmuebles de que disponía la diócesis de Córdoba en aquellos años. Cuatro perrasgordas. Hasta que, años más tarde, llegó la bomba de la inmatriculación de La Mezquita. Ahí ardió Troya, como sabemos. ¡Qué provechosa la charla amigable y distendida con este cura, oye!
Con tanta cháchara, nos dan las seis de la tarde y hay que salir pitando que a las ocho comienza la obra de mi Peque en Antequera.
Muchas gracias a Manolo Ruiz y a Clara, magníficos anfitriones. También a Pacomo y a don Pedro Antonio, organizadores del cotarro. Y a todos los asistentes con quienes me he vuelto a sentir en familia.
Paz y bien.
Muchas gracias por tan buenas palabras hacia Isabel amigo Fili.
ResponderEliminarAhh, yo también iba preparado para sise terciaba, darme el chapuzón en la piscina.🏊♂️🏊♀️🚴♀️
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