jueves, 27 de junio de 2013

Fidelidad.

Quizás no sea conveniente tanta fidelidad, no lo sé. No hablo ahora de pareja. Tengo conocimiento, incluso, de matrimonios que se permiten, de mutuo acuerdo, ciertas infidelidades. Pero, ya digo, no me refiero a esto. Os hablo hoy de fidelidad médica.

Tengo que confesaros, en primer lugar, que yo no soy particularmente celoso en este aspecto. No me afecta que un paciente mío solicite otra opinión. Pocos, muy pocos, lo hacen. Quizás confíen demasiado en mí. Es halagüeño para uno pero no siempre lo más adecuado, sobre todo en enfermedades que no van bien. Desde luego que soy partidario de una relación médico-paciente de confianza plena, eso es clave, pero, precisamente, tal confianza debe permitir, como algo normal, la consulta a otro colega si una de las dos partes lo considera conveniente. Mis pacientes saben que jamás me ha molestado que busquen otra opinión, incluso sin mi conocimiento previo de tal consulta. Es más, ha habido ocasiones en que les he recomendado yo mismo consultas no ya a otros especialistas incluidos homeópatas sino hasta  curanderos, sabios y santones. Cualquier cosa (que no sea nociva, claro) con tal de curar o mejorar. Lo primero es lo primero. Y lo primero es el paciente.

Lo de esta mujer, sin embargo, me parece excesivo. Es verdad que tiene 88 años y puede que no resista muchos más telediarios de éstos "recortapensiones" que tanto asustan a los viejos. Pero eso es algo que nadie sabe con certeza. Tiene una insuficiencia renal crónica tan avanzada ya, que necesita diálisis sí o sí. Dado que en mi hospital no hay Nefrología la he derivado en tres ocasiones al Virgen del Rocío. Ni caso. Allí le dan su cita correspondiente pero ella, como si tal cosa. "Yo no me meto en una máquina de ésas, un día sí, otro no, para limpiarme la sangre, que no". "Pues, Manuela, es que no hay otra salida". "Claro que la hay, morirme, y qué? Yo, con usted, hasta la muerte". Lo malo ( o lo bueno) es que llevamos en esta tesitura un año largo. Y ni se va a la diálisis ni se va con san Pedro. Y la creatinina subiendo. Parece increíble la vitalidad de algunos viejos, oye.
El caso es que muy probablemente la mujer tenga razón. No solamente su razón, que por supuesto, sino la razón universal, la razón cósmica, la razón más juiciosa. Porque nuestro mundo moderno nos ha imbuido a todos ( y a los médicos también)  la idea de que hoy todo es alcanzable al precio que haga falta, mucho más si estamos hablando de la vida, de engañar a la muerte con trucos de máquinas, remedios fastidiosos y hasta ultra congelaciones como si fuésemos pescados, lo que sea. Esta mujer, no. Tiene claro que ha vivido lo suyo y que es tontería alargar su estancia in hac lacrimarum vallae de manera artificial. Y encima teniendo que soportar ambulancias compartidas, la dependencia de una máquina  y "que yo no estoy tan mala, vaya, que es que me pongo mala de verdad si me veo rodeada de enfermos;  mire usted, que no". 

Y me agobia tanta fidelidad. Si aceptara al menos visitar al nefrólogo, aún sin renunciar a su convicción contraria a la diálisis, me serviría de alivio al compartir con algún otro  médico mi congoja. Las dudas compartidas son menos, o las mismas pero más llevaderas. Pero no hay caso. Conmigo hasta la muerte.

-Nada, Manuela, esto va que escarba. Te voy a dar una cita un poquito antes de lo previsto.
-No se fía usted de que no vaya a llegar, eh.
-Vaya, así es. Y otra cosa te digo: si falla alguien que seas tú.
-Así será, doctor, es lo natural.
-Un beso grande, por si es el último.
-Venga.

Siempre nos despedimos igual. Y siempre acude a la siguiente cita. ¡A ver si un día el que va a faltar voy a ser yo, coño ya con la vieja!


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Muchachas y muchachos: vamos a darnos un respirito de cara al verano. No os prometo la abstinencia absoluta, es posible que algún paciente concreto me provoque con alguna salida y no pueda reprimirme pero mi intención ahora es ultimar el libro y avisaros para la presentación.
Besos para todas, un saludo cordial para todos y buenas vacaciones.

Hasta que nos veamos en mi pueblo o hasta septiembre. 

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